Entró. Y sintió como todos lo aplaudían de pie, abacionandolo. Sonrió. Y así comprendió, que todo lo que había hecho, estaba bien. Muchos obstáculos se interpusieron, pero pudo superarlos. Los flashes no dejaban de parpadear entre la matracalada. Y puso divisar entre ella, una persona. Con una sonrisa muy peculiar, y sus ojos caídos, decepcionados. El tiempo se congeló y solo estaban ellos dos allí, la miro y se dirigió hacia ella. Le susurro algo al oído y río. Ella miro hacia abajo, y dejo caer una lágrima por su mejilla. Dio media vuelta y se retiro del lugar. Y el vio como con ella se iban muchos miedos y preocupaciones, mucha tristeza y mucha alegría, pero sobre todas las cosas, vio como se retiraba un corazón herido. Él dejo escapar un suspiro y limpió sus ojos de vidrio. Giró, sonrío, miró la cámara y ¡FLASH!
24.9.10
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