19.5.11

Sonó mi celular. Lo abrí y era esa persona. leí el mensaje muy cuidadosamente, cada palabra, cada silaba me inundaba la memoria con recuerdos vagos, pero felices. Volé, hacia otro lugar, a otro tiempo, meses atrás, en el pasado. Me sentí como en casa, sonreí. Esta bien, hasta que recordé el porque del encierro de esos recuerdos. Rápidamente volví a mi realidad.

“¿Quien era?” me preguntó.

“Nadie importante” cerré el celular, y seguí disfrutando.

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