8.10.09

Hola, mi nombre es Desilusión Esperanzada

No puedo parar. Mi mente no descansa...Tus ojos, tu sonrisa, simplemente tú. Tu ausencia, no me intriga. Descansar contigo. ¡Ay! Volver a verte. Y no puedo parar.

El tiempo se desvanece, mis horas se reducen. Tú, sin saberlo, me las robas. Y no puedo pararte. He vivido tanto contigo. Que olvido que no son realidad ¡Ojala lo fueran! No haría falta parar si supieras que siento...Todo cambiaría. Podría darte aquello que buscas con tanto deseo. Quizás el futuro, me brinde otra oportunidad, sin obstáculos, sin secretos...Pero, hoy por hoy NO PUEDE SER.

Me encantaría que fuera, pero un engranaje no gira bien y eso dificulta la operación. Solo quisiera que el tiempo, los minutos y los segundos se congelaran. Poder abrazarte sin horarios, sin restricciones. Sin miedo. Si, miedo. Miedo al “que dirás” o al “que pensaras”. Miedos que la gente comúnmente tiene. Pero cuando estoy contigo siento como poco a poco los miedos se desvanecen y la alegría me inunda. Eso es un producto de lo que fabricas, de lo que creas, del quizás amor que me brindas. Gracias y buenas noches.


Franco Agustín Iavicoli

1993-2009

No hay comentarios:

Publicar un comentario