28.9.09
Un buen despertar
Seis y Cuarenta y dos minutos de la mañana del 28 de Septiembre de 2009:
_Fran, levántate, ¡Dale que se hizo tarde! -dijo mi papa-
_Uh, préndeme la ducha pa. –respondí con voz de zombi-
_Bueno, pero te levantas, no me vas a engañar como el otro día eh.
_No pa, ya me levanto.
A pesar de mi despertar caótico, hoy puedo decir que tuve una buena mañana. Baje y desayune, tranquilo porque solo eran las siete y cinco, tenia tiempo. Subí al auto y como de costumbre puse mi CD de P!nk. Escuchando Please don’t leave me y Sober llegue al colegio. Insólitamente entre acompañado de un compañero mío (generalmente soy el primero y estoy por lo menos diez o quince minutos solo en el salón). Mi mañana como dije antes fue muy buena. Pasare a explicarle porque…
Primera hora, filosofía. Esta hora es como perdida, porque generalmente le sacamos tema a Mariela (nuestra profesora de filosofía, una genia). O quizás porque estamos cansados es porque definimos esta hora como perdida. En fin, nos dio un trabajo y como frecuentemente hago, charle. Charle, charle y charle hasta que un “Franco trabaja, es la ultima vez que lo digo” rompió mi diversión. Resumiendo, trabaje los últimos diez minutos antes del recreo.
-Recreo-
Segunda hora, otra vez filosofía. Nada para decir, una hora aburrida. Trabajo practico de Epistemología que no termine obviamente.
-Recreo-
Tercera hora, historia pero flato. HORA LIBRE. Con nuestra preceptora en el salón. ¿Yo? Dibujando en el pizarrón (lo dibuje todo, no quedo un solo rincón sin dibujar) burlándonos de algunos profesores, como nos reímos. La verdad que disfrute mucho esta hora, podría decir que fue la mejor de toda la mañana.
-Recreo-
Cuarta hora, matemática. Como odio estas horas sinceramente. No porque no me guste la materia, al contrario amo los números. Pero el problema radica en lo que se podría llamar profesora. Es buena onda si, la quiero si. Pero tiene días en donde uno dice “¿Tiene un corazón, o simplemente un agujero negro?”. Es fría, macabra, seria y sobretodo me odia. Si, me odia. Es algo que ya lo tengo asumido. Basta con ver una sola clase para darte cuenta. Todos están hablando, pronuncio una mínima acotación y en mis oídos retumba su “trabaja Franco”. Es algo contra mi, si. Cualquiera puede preguntar cualquier cosa, ahora pregunto yo algo y me mira con una cara de “te voy a hervir y quemar tus restos”. Pero bueno, la materia me gusta y más hoy, que entendí., y por ende, hice los ejercicios.
Última hora, matemática otra vez. Se paso rápido, además de que son solo cuarenta y cinco minutos de clase. Entendía, y por eso me gustaba y por consiguiente hacia los ejercicios rápido. Por ahí tenia que explicarle algo a Lautaro. Pero no me arrepiento, porque sentado con el en las horas de matemática es imposible quedarse callado. La profesora explica y nosotros nos descostillamos de la risa, no podemos parar. Ya la estudiamos y tenemos sus latiguillos, como por ejemplo decir “esta biennnn?” cada dos segundos. O girar su mano señalando algo en forma de molinete. O su peculiar forma de caminar y saludarnos, es tan gracioso. O cuando sonríe cuando explica rápido y sabe que no entendemos. Yo creo que por su mente debe pasar un sentimiento de felicidad porque sabe que no entendemos nada y asentimos por miedo a que nos rete. Pero bueno, es una profesora muy copada dentro de todo, todos tienen sus defectos. Pero las horas de matemática sin ella, no serian lo mismo.
-Salida del colegio-
El camino fue rápido, porque con Lautaro y Magali se pasa rápido. La verdad agradezco tener amigos como ellos.
-Llegada a casa-
La comida estaba lista, milanesas y huevos fritos. Perfecto. Muy rica la comida.
Y como frutilla del postre ni una pelea con mis viejos, g-e-n-i-a-l.
Hay que ver como avanzara la tarde, pero creo que nada puede arruinar esto.
Excepto que mañana tengo tres pruebas y hoy me tengo que reunir a hacer un trabajo, pero bueno, me lo tomo con soda.
_Fran, levántate, ¡Dale que se hizo tarde! -dijo mi papa-
_Uh, préndeme la ducha pa. –respondí con voz de zombi-
_Bueno, pero te levantas, no me vas a engañar como el otro día eh.
_No pa, ya me levanto.
A pesar de mi despertar caótico, hoy puedo decir que tuve una buena mañana. Baje y desayune, tranquilo porque solo eran las siete y cinco, tenia tiempo. Subí al auto y como de costumbre puse mi CD de P!nk. Escuchando Please don’t leave me y Sober llegue al colegio. Insólitamente entre acompañado de un compañero mío (generalmente soy el primero y estoy por lo menos diez o quince minutos solo en el salón). Mi mañana como dije antes fue muy buena. Pasare a explicarle porque…
Primera hora, filosofía. Esta hora es como perdida, porque generalmente le sacamos tema a Mariela (nuestra profesora de filosofía, una genia). O quizás porque estamos cansados es porque definimos esta hora como perdida. En fin, nos dio un trabajo y como frecuentemente hago, charle. Charle, charle y charle hasta que un “Franco trabaja, es la ultima vez que lo digo” rompió mi diversión. Resumiendo, trabaje los últimos diez minutos antes del recreo.
-Recreo-
Segunda hora, otra vez filosofía. Nada para decir, una hora aburrida. Trabajo practico de Epistemología que no termine obviamente.
-Recreo-
Tercera hora, historia pero flato. HORA LIBRE. Con nuestra preceptora en el salón. ¿Yo? Dibujando en el pizarrón (lo dibuje todo, no quedo un solo rincón sin dibujar) burlándonos de algunos profesores, como nos reímos. La verdad que disfrute mucho esta hora, podría decir que fue la mejor de toda la mañana.
-Recreo-
Cuarta hora, matemática. Como odio estas horas sinceramente. No porque no me guste la materia, al contrario amo los números. Pero el problema radica en lo que se podría llamar profesora. Es buena onda si, la quiero si. Pero tiene días en donde uno dice “¿Tiene un corazón, o simplemente un agujero negro?”. Es fría, macabra, seria y sobretodo me odia. Si, me odia. Es algo que ya lo tengo asumido. Basta con ver una sola clase para darte cuenta. Todos están hablando, pronuncio una mínima acotación y en mis oídos retumba su “trabaja Franco”. Es algo contra mi, si. Cualquiera puede preguntar cualquier cosa, ahora pregunto yo algo y me mira con una cara de “te voy a hervir y quemar tus restos”. Pero bueno, la materia me gusta y más hoy, que entendí., y por ende, hice los ejercicios.
Última hora, matemática otra vez. Se paso rápido, además de que son solo cuarenta y cinco minutos de clase. Entendía, y por eso me gustaba y por consiguiente hacia los ejercicios rápido. Por ahí tenia que explicarle algo a Lautaro. Pero no me arrepiento, porque sentado con el en las horas de matemática es imposible quedarse callado. La profesora explica y nosotros nos descostillamos de la risa, no podemos parar. Ya la estudiamos y tenemos sus latiguillos, como por ejemplo decir “esta biennnn?” cada dos segundos. O girar su mano señalando algo en forma de molinete. O su peculiar forma de caminar y saludarnos, es tan gracioso. O cuando sonríe cuando explica rápido y sabe que no entendemos. Yo creo que por su mente debe pasar un sentimiento de felicidad porque sabe que no entendemos nada y asentimos por miedo a que nos rete. Pero bueno, es una profesora muy copada dentro de todo, todos tienen sus defectos. Pero las horas de matemática sin ella, no serian lo mismo.
-Salida del colegio-
El camino fue rápido, porque con Lautaro y Magali se pasa rápido. La verdad agradezco tener amigos como ellos.
-Llegada a casa-
La comida estaba lista, milanesas y huevos fritos. Perfecto. Muy rica la comida.
Y como frutilla del postre ni una pelea con mis viejos, g-e-n-i-a-l.
Hay que ver como avanzara la tarde, pero creo que nada puede arruinar esto.
Excepto que mañana tengo tres pruebas y hoy me tengo que reunir a hacer un trabajo, pero bueno, me lo tomo con soda.
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